Informar no cambia el comportamiento
La mayoría de los programas de viajes pueden medir las emisiones de los viajes de negocios. Pero son muy pocos los que influyen en las decisiones que las generan. A la hora de reservar, los empleados suelen dar más importancia a la comodidad y al precio que a la sostenibilidad del viaje.
El estudio de BCD Travel para 2026 muestra la brecha entre las ambiciones de las empresas y las medidas de los programas de viajes: el 86 % de los compradores de viajes encuestados dijo que su empresa ha publicado objetivos de sostenibilidad, pero solo el 47 % mencionó objetivos relacionados con los viajes.
Para cerrar esa brecha, hay que integrar la sostenibilidad en las decisiones del día a día y reforzar los esfuerzos generales de sostenibilidad en los viajes de negocios.
¿Por qué les cuesta tanto a los programas de viajes influir en el comportamiento de los viajeros?
El problema no es solo una cuestión de concienciación. En la encuesta de BCD, el 61 % de los viajeros dijo que su empresa había publicado objetivos de sostenibilidad, pero solo el 33 % conocía los objetivos relacionados con los viajes. Además, los viajeros tienen que compaginar horarios, costes, políticas, comodidad y compromisos personales.
La comunicación es otra de las carencias. Tanto en la encuesta de BCD a compradores como en la de viajeros, el 59 % dijo que casi nunca o muy pocas veces se habla de viajes sostenibles. Incluso los viajeros que están dispuestos a hacerlo pueden acabar optando por lo de siempre cuando es difícil comparar alternativas o las expectativas de la empresa no están claras.
Esto convierte los viajes de negocios sostenibles en un reto a la hora de diseñar el programa. Los equipos de viajes, sostenibilidad, compras, finanzas y recursos humanos deben ponerse de acuerdo sobre qué comportamientos son importantes y qué concesiones son aceptables. De lo contrario, los viajeros reciben mensajes contradictorios: reduce las emisiones de carbono de los viajes de negocios, pero elige siempre la tarifa más barata; opta por el tren, pero nunca alargues la duración del viaje.
Tres errores comunes que cometen las organizaciones
1. Considerar la medición como la intervención
Los informes sobre emisiones de carbono explican lo que ha pasado; no cambian automáticamente la próxima reserva. Los programas tienen que vincular los datos con decisiones concretas, como cuándo es viable viajar en tren, cuándo funciona la participación virtual o cuándo la elección de la cabina cambia de forma significativa el impacto.
2. Crear un programa de sostenibilidad al margen del programa de viajes
Los portales y campañas independientes obligan a los empleados a salirse de su flujo de trabajo habitual. Los programas de viajes gestionados tienen una ventaja: la sostenibilidad se puede integrar en la política de viajes, la aprobación, la reserva, las comunicaciones, la elaboración de informes y la gestión de proveedores.
3. Dar a los viajeros más datos en lugar de una mejor orientación
Una cifra sin contexto genera trabajo. La encuesta a los viajeros reveló que el 31 % suele carecer de información sobre las emisiones de los vuelos, mientras que el 37 % nunca o casi nunca elige el vuelo con menos emisiones, incluso cuando hay datos disponibles. Los viajeros necesitan una orientación sencilla: qué significa la diferencia, qué opción prefiere la empresa y qué concesiones son aceptables.
¿Cómo pueden los programas de viajes fomentar opciones de viaje sostenibles?
1. Céntrate en un pequeño conjunto de comportamientos prioritarios
Empieza por las decisiones que más influyen en tu perfil de emisiones y en tus objetivos de sostenibilidad en los viajes: el tren en las rutas urbanas adecuadas, la clase de cabina, el motivo del viaje, la elección del hotel o el alquiler de vehículos eléctricos. Define un comportamiento que se pueda medir.
Por ejemplo, «viajar de forma más sostenible» no es un objetivo operativo. «Aumentar la cuota del tren en rutas de menos de cuatro horas cuando la política lo permita» ofrece al viajero una opción más clara y al programa un resultado medible.
2. Diseña pensando en el momento de la decisión
La información es más útil mientras aún hay alternativas disponibles. Sin embargo, solo el 38 % de los compradores de viajes encuestados interactúa con los viajeros durante la búsqueda y la reserva. El objetivo no es simplemente comunicar más, sino ofrecer orientación relevante justo cuando la decisión está realmente abierta.
Los principales obstáculos son de carácter práctico: disponibilidad limitada y falta de información, citados cada uno por el 34 % de los viajeros, seguidos de cerca por el coste, la duración del viaje y la comodidad. Los programas deberían eliminar las dificultades, no añadir otra capa de mensajes.
3. Armoniza la política, los incentivos y las comunicaciones
Un recordatorio no puede compensar una política contradictoria. Más de la mitad de los compradores encuestados mencionaron el coste adicional de las opciones sostenibles como un reto. Las organizaciones deberían definir qué concesiones son aceptables y armonizar la política, las normas de aprobación, los criterios de contratación y las comunicaciones.
Los viajeros ya están dispuestos a actuar: el 37 % había combinado viajes, el 25 % había pedido a un compañero local que asistiera y el 22 % había cogido el tren en lugar de volar. La tarea consiste en hacer que estos comportamientos sean más fáciles y más habituales.
4. Mide las decisiones
Haz un seguimiento de las elecciones, como si se opta por el tren o el avión en las rutas donde es posible, la distribución de las clases de cabina, la adopción de opciones con menos emisiones y el cumplimiento de la política. Analiza los costes y la experiencia de los viajeros junto con las emisiones.
Establece una referencia, prueba diferentes medidas, compara los resultados y mejora la experiencia. El cambio de comportamiento debe ser una disciplina continua del programa, no una campaña puntual.
¿Cómo haces que la sostenibilidad en los viajes forme parte de las decisiones a la hora de reservar?
La visibilidad sigue siendo desigual. La mitad de los compradores de viajes encuestados dicen que usan mensajes en las herramientas de reserva, pero solo el 28 % de los viajeros recuerda haberlos visto. Esta diferencia sugiere que la información sobre sostenibilidad no siempre es visible, relevante o lo suficientemente clara en el momento de la elección.
BCD ayuda a las empresas a integrar la sostenibilidad en los viajes de negocios en la experiencia de viaje mediante una combinación de tecnología, comunicación y participación de los viajeros. Tripsource puede mostrar información sobre las emisiones de CO₂, comparativas, mensajes contextuales y orientación sobre políticas dentro del proceso de reserva, mientras que Advito Engage, nuestra división de consultoría, aplica la economía conductual, las comunicaciones personalizadas y estrategias de participación para ayudar a los viajeros a entender las prioridades de la empresa y tomar decisiones más informadas. Juntos, estos enfoques ayudan a conectar los datos, las decisiones y las acciones en todo el programa de viajes gestionado.
De la información a la acción diaria
La siguiente fase de la sostenibilidad en los viajes de negocios vendrá definida por la capacidad de las organizaciones para cerrar la brecha entre el conocimiento y la acción. Eso significa hacer que las mejores opciones sean más fáciles de ver, entender y poner en práctica, sin separar la sostenibilidad del programa de viajes que los empleados ya utilizan.
¿En qué aspectos de tu programa podría una mejor información cambiar una decisión de viaje? Descubre cómo BCD integra la visibilidad de las emisiones, la orientación a los viajeros y las medidas prácticas en toda la experiencia de viaje gestionada.
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